¡Reinvéntate! Parte 2: ¿realmente puedo cambiar?

A través de nuestra percepción contactamos con el mundo. Lo que percibimos, su interpretación, constituye nuestra realidad. La imagen que tenemos de nosotros mismos, nuestros hábitos y patrones de comportamiento, actúa como un filtro a la hora de percibir la realidad, de sentir lo que está pasando.

Nuestra experiencia humana está compuesta por sensación, pensamiento, sentimiento y movimiento.

  • La sensación incluye la información recibida a través de nuestros receptores sensoriales.
  • El sentimiento abarca nuestro estado de ánimo, el tipo de emociones que sentimos ante un evento.
  • El pensamiento comprende todas las funciones del intelecto, tales como las de establecer , entender, saber qué se entiende, saber qué se siente, distinguir y clasificar, reconocer reglas, imaginar, recordar, etc.
  • El movimiento. Toda experiencia incluye una respuesta motriz, aunque sea de inhibición, una postura, la contracción de un músculo, etc.

Nuestra experiencia se configura a través de la interacción de estos componentes. Percibimos el mundo, lo interpretamos, activamos nuestro deseo o lo inhibimos. Nuestro afecto nos prepara para actuar, movilizamos acciones o detenemos nuestra acción. Sentimos, conocemos, deseamos, actuamos.

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Nuestra percepción es activa. Construimos la experiencia tanto de nosotros mismos como de lo que nos rodea. Ni la realidad, ni nosotros somos entes estáticos: estamos en continua construcción. Somos mucho más que un receptáculo de emociones, pensamientos, actitudes y capacidades.

Cuanto más automáticas sean las sensaciones, pensamientos, sentimientos y movimientos que experimentamos, cuanto menos conscientes seamos de ellos, más restringirán nuestra experiencia. Percibirnos a nosotros mismos como un lugar estático, sin opción para el cambio, en ocasiones nos acarrea estancamiento, frustración y sufrimiento.

Nuestra relación con el mundo es sistémica: si cualquier elemento de la realidad cambia (y la realidad es cambiante), los elementos que la conforman también pueden cambiar, y ahí nos incluimos tanto nosotros como los que nos rodean. Podemos facilitar esos cambios, permitiéndonos percibir, sentir, pensar y movernos aprendiendo a realizar un enfoque más amplio de esa realidad.

La percepción única que tenemos de nosotros mismos puede modificarse descubriendo cuáles son nuestros patrones y hábitos tanto funcionales como disfuncionales, para decidir cómo podemos cambiar aquello que no nos sirve. Podemos aprender nuevas formas estar en el mundo. Podemos generar un cambio, hacer las cosas de forma distinta a la habitual y generar nuevos resultados en nuestra vida.

Atender a cualquier elemento que conforma la experiencia humana (sensación, sentimiento, pensamiento o movimiento) y generar un cambio consciente y positivo en él, influirá sobre los otros elementos. Este proceso de autoobservación, conciencia y acción es uno de los iniciadores del cambio. El aprendizaje consciente y singular permite que emerjan nuevas realidades. Desarrollar la capacidad de “aprender a aprender” es una herramienta identitaria potente y singularizadora.

Podemos echar un vistazo a nuestra infancia para darnos cuenta de que es posible. Esa actitud aventurera de la niñez en la que éramos capaces de cambiar constantemente de personaje y estábamos más abiertos a probar y descubrir.

El juego como actitud nos permitía reinventarnos constantemente, sentir que la vida era ilimitada. Crecemos, sin embargo, y este crecimiento en nuestra cultura conlleva asumir una percepción más acotada de la vida y de nuestras responsabilidades.

Acotamos, y en este proceso muchas veces desechamos parte de la creatividad y capacidad de sorpresa que nos es innata y nos resultaría de gran utilidad para desenvolvernos en un entorno tan cambiante como es la vida. En lugar de maravillarnos por su vastedad, nos aplicamos para hacer de la vida un cuartito estrecho, donde todo sea medible y controlable.

Podemos, sin embargo, aprender a atravesar nuestros miedos y ampliar nuestra vida.

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Este artículo forma parte de la serie ¡Reinvéntante! Conócete a ti mismo y libera al creador que llevas dentro